X

El Blog de Oracle España: actualidad, noticias y tendencias tecnológicas al alcance de tu mano

Este es el riesgo de no convertirse en una Smart City

Beatriz Herencia Perez
Marketing & Communications Specialist

Dos de cada tres personas que habiten el planeta en 2050 vivirán en una ciudad, según estimaciones de las Naciones Unidas. Se trata de un importante reto al que las urbes deben saber responder. Tener cada vez más población afecta a aspectos como el alojamiento, el transporte y la energía que son necesarios para el correcto funcionamiento de la ciudad, pero también a los servicios educativos y sanitarios o el empleo. Las ciudades deben poder dar respuesta a todos estos parámetros para que todos los ciudadanos vean satisfechas sus necesidades.

No se trata solo de eso, sino de que, en función de cómo se lleve a cabo este crecimiento de las urbes, los Objetivos de Desarrollo Sostenible podrán ser cumplidos en mayor o menor medida.

En las Smart Cities está la respuesta

El crecimiento y la distribución de la población debería realizarse de forma más o menos ordenada. Pero, tanto en estos nuevos territorios como en los ya construidos, la gestión de todos los aspectos que afectan al espacio público debe ser responsable. Hacer que las ciudades se vuelvan inteligentes gracias al uso de la tecnología puede lograr que estas urbes se vuelvan más eficientes, sostenibles e inclusivas.

En primer lugar, porque los gestores de estos núcleos de población pueden tener a su disposición información contrastada sobre cuáles son las verdaderas necesidades de sus calles y de sus habitantes. No es lo mismo tomar decisiones en base a intuiciones o suposiciones que cuando los datos respaldan esas estrategias.

Las urbes y sus ciudadanos son una fuente inagotable de datos. Además, gracias a la tecnología se puede responder en tiempo real en función de las condiciones cambiantes dentro de la ciudad. 

Desde el tráfico hasta las basuras o el polen

Por ejemplo, si se produce un accidente de tráfico se puede regular el ritmo de los semáforos o enviar a policías municipales para reorganizarlo y evitar mayores atascos. También se puede regular la intensidad de las luces que emiten las farolas en zonas poco transitadas y que, cuando perciban la presencia humana, vayan aumentando esta luminosidad. De la misma forma, se puede saber cuándo y dónde es necesario hacer una recogida de basura. O en qué zonas hay más polución o concentración de polen, de manera que se puede avisar a los alérgicos mediante un mensaje al móvil para que eviten pasear por determinadas áreas.

Son solo algunos de los aspectos en los que la tecnología permite mejorar la gestión y la eficiencia de las ciudades. Es decir, que los responsables de la gestión urbana deben poder aprovechar toda esa gran cantidad de información que se genera en las calles de su ciudad para, aplicando diversas tecnologías (como bases de datos autónomas, inteligencia artificial, computación en la nube o aprendizaje automático), sacar mayor partido de toda la infraestructura que tienen y convertirla en servicios útiles para el ciudadano.

Los resultados de la aplicación de estas tecnologías no son solo de carácter económico (al ser más eficientes, pueden destinar menos recursos, pero de forma más optimizada, a aquellas áreas que más lo necesiten en cada caso). También los ciudadanos verán más y mejor satisfechas sus necesidades e, incluso, podrán contribuir todavía más al buen funcionamiento de este espacio público.

Sentando las bases para la Smart City del mañana

Además de enfrentarse a los problemas actuales que tienen sus municipios, los gestores de las ciudades deben, a la hora de hacer su apuesta por ser una Smart City, tener muy en cuenta cómo va a evolucionar su espacio y las diferentes necesidades que van a aparecer. Se trata de un gran desafío, puesto que los ayuntamientos quieren aumentar y mejorar los servicios que ofrecen a los ciudadanos, pero sin que ello suponga una merma de la calidad de vida o grandes inconvenientes. 

La tecnología también puede ayudar en este reto de encontrar formas nuevas e innovadoras para mejorar el alcance y la efectividad general de los servicios. Para eso, los responsables de las urbes deben tener en cuenta que deben apostar por una infraestructura tecnológica de baja latencia pero segura.

Quienes no tengan en mente esta visión y apuesta de futuro corren el riesgo de quedarse anquilosados ya que los riesgos de no ser una Smart City son numerosos y de diversa índole. Para ayudar a las ciudades a transformarse en verdaderas Smart Cities., Oracle va a presentar los resultados del estudio “Construyendo una ciudad hiperconectada” en Smart City Expo World Congress que se celebra en Barcelona. Por ejemplo, según este informe, las ciudades inteligentes tienen el potencial de aumentar el PIB per cápita en un 21% y el crecimiento de la población en un 13% en los próximos años. El estudio, que analiza los datos de 100 Smart Cities, subraya la vital importancia de disponer de una infraestructura de datos adecuada para capturar, extraer e integrar todos los datos de la urbe para tomar las mejores decisiones.

Oracle también estará presente en el congreso mostrando cómo en la vida real muchas de las soluciones que propone para las Smart Cities llevan cosechando éxitos desde hace 40 años. Si te interesa conocer más sobre nuestras soluciones para Smart Cities, en nuestro stand estaremos presentando nuestro portfolio en ámbitos como movilidad, smart finance, transformación de la fuerza laboral y servicios al ciudadano, que integran tecnologías disruptivas como IA y machine learning.

Be the first to comment

Comments ( 0 )
Please enter your name.Please provide a valid email address.Please enter a comment.CAPTCHA challenge response provided was incorrect. Please try again.