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Especies en extinción, cambio climático, COVID-19… ¿qué otras pruebas necesita un ecologista para hacerse entender?

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El doctor Enric Sala de National Geographic Pristine Seas lucha contra el reloj, tratando de proteger el océano y el planeta.

Por Mark Jackley*

Durante años, Enric Sala ha hecho sonar la alarma respecto a la salud de los océanos. Ahora que las aguas están más calientes y sufren más sobrepesca que nunca, insiste en la misión de su vida, advirtiendo sobre el futuro del planeta, y no solamente sobre la vulnerabilidad de la vida en alto mar.

El Dr. Sala, ecologista marino y explorador residente de National Geographic, es el fundador de Pristine Seas, un proyecto lanzado en 2008 para explorar y proteger las últimas áreas salvajes del océano. Desde 2009, año en que Oracle comenzó a brindar su ayuda a Pristine Seas como uno de sus principales donantes, se ha producido un verdadero avance. Aunque no es suficiente, afirma.

“La ciencia nos está diciendo que necesitamos que el 30 % de los océanos esté protegido de aquí a 2030 si deseamos evitar una extinción de especies masiva y el colapso de nuestro sistema de apoyo a la vida”, señala el Dr. Sala, quien hace notar que los océanos proporcionan más de la mitad de oxígeno del mundo y son la principal fuente de proteína animal de más de mil millones de personas.

El Dr. Sala se enamoró del mar en la costa mediterránea española, donde creció. Antes de unirse a National Geographic, desarrolló su pasión por la conservación marina cuando obtuvo su doctorado en la Universidad de Aix-Marseille, Francia, y más tarde como profesor del Instituto Scripps de Oceanografía. Como evangelizador ecologista, imparte conferencias TED, concede entrevistas a los principales medios de noticias y se reúne con líderes gubernamentales del mundo entero.

-Lee más: Sostenibilidad 2025: Oracle renueva su compromiso con los objetivos medioambientales

Una misión para proteger las áreas salvajes
Cuando Pristine Seas dio inicio a su misión de crear reservas marinas libres de pesca comercial, el 1 % de los océanos estaba protegido. Hoy en día, se encuentra protegido el 7 %, aunque solamente el 2,5 % está totalmente protegido contra actividades perjudiciales. El proyecto ha ayudado a crear 22 reservas marinas, que abarcan casi 6 millones de kilómetros cuadrados.

“Hemos ganado batallas importantes, pero estamos perdiendo la guerra”, señala el Dr. Sala. Cerca del 82 % de las poblaciones de peces se sacan del agua más rápido de lo que pueden reproducirse a nivel de reemplazo. El océano, más cálido y ácido, está matando corales y otras especies. Y también hay que contar toda esa basura plástica que ahoga delfines y otros animales.

Algunas especies han perecido para siempre. Por ejemplo, la foca monja, que antaño deambulaba por el mar Caribe. La población mundial de peces grandes, como el tiburón, el atún o el bacalao, ha disminuido un 90 % en el último siglo. El 99 % de los tiburones del Mediterráneo ha desaparecido por motivos de pesca.

Los océanos proporcionan más de la mitad de oxígeno del mundo y son la principal fuente de proteína animal de más de mil millones de personas. Si bien estamos al final de la partida, el Dr. Sala piensa que todavía tenemos una oportunidad de recuperar especies en extinción. Hace notar que la vida marina puede volver a acercarse a su estado prístino más rápido de lo que se podría pensar. Después que las aguas de Cabo Pulmo se convirtieran en una reserva marina, la biomasa de peces aumentó un 460 % en 10 años. Cabo Pulmo, en la península de Baja California, México, ha rediseñado su economía para dar cabida al buceo y el turismo, lo que demuestra que la vida y la supervivencia no se excluyen mutuamente.

Al Dr. Sala le gusta bromear: “Si no matas a los peces, estos tardan más tiempo en morir. Se reproducen durante períodos de tiempo más largos. Ponen muchos más huevos y ayudan a reabastecer el océano que los rodea”.

Un caso económico y moral
Conforme pelea por la salud de los océanos en otras partes del mundo, el Dr. Sala plantea pormenorizados argumentos económicos. Con la ayuda de la tecnología satelital, Pristine Seas ha rastreado miles de embarcaciones pesqueras comerciales de más de 20 países a fin de calcular la rentabilidad de la pesca comercial.

Cuando se incluyen los subsidios gubernamentales, por un valor de USD 35 000 millones al año a nivel mundial, la mitad de la industria pesquera en alto mar parece poco rentable, aunque el Dr. Sala reconoce que las cuestiones políticas y la pura resistencia al cambio a menudo son las que salen victoriosas. El costo de proteger un tercio del planeta —tierra y mar— sería de USD 140 000 millones al año, lo que parece mucho dinero, pero, como observa el Dr. Salas, es menos de lo que se gasta mundialmente en videojuegos.

El Dr. Sala ha escrito un nuevo libro, The Nature of Nature: Why We Need the Wild, que amplía su evangelización ecológica a los entornos terrestres, incluidas ecosferas humanas tales como Nueva York. “Todo está relacionado”, afirma. “Los principios que guían estos ecosistemas son los mismos tanto en tierra como en mar. Hay especies que son fundamentales, son la argamasa que une los ecosistemas, como la clave de un arco. Si quitas la clave, el arco entero se viene abajo”. Necesitamos que el 30 % de los océanos estén protegidos de aquí a 2030 para evitar extinciones en masa y el colapso de nuestro sistema de apoyo a la vida.

Cuando el libro ya estaba camino de la imprenta, pidió a la editorial, National Geographic Books, que aplazara la impresión para añadir un capítulo: The Nature of the Coronavirus (“La naturaleza del coronavirus”). ¿Qué tiene que ver el COVID?

El Dr. Sala afirma que antes de la pandemia muchas personas pensaban que el cambio climático sucedería en algún momento en el futuro y que les ocurriría a otras personas, no a ellas. “Cuando oían sobre la pérdida de la biodiversidad, la pérdida de naturaleza, decían: «Bien, es algo que afecta a las personas del Amazonas, en Brasil. No a mí». Y una enfermedad que procede de animales es algo similar al ébola, que ocurre en Camerún y el Congo. No aquí”.

El compromiso de Oracle hacia el medioambiente
Además de facilitar fondos a Pristine Seas, Oracle ayuda a otros grupos importantes de conservación marina. Por ejemplo, a The Marine Mammal Center de Sausalito, California, que forma a veterinarios e investigadores marinos que tratan y estudian focas, leones marinos, ballenas y otros animales.

Oracle también contribuye con fondos para el Marine Science Institute de San Mateo, California, que brinda a estudiantes preescolares, de primaria y secundaria formación práctica en ecología marina. Todo forma parte del compromiso de Oracle de ayudar a proteger el medioambiente, un esfuerzo global que incluye ayuda a Dian Fossey Gorilla Fund International, The Nature Conservancy y Conservation India, entre otras muchas organizaciones.

“Nos sentimos responsables del planeta y las generaciones futuras”, afirma Colleen Cassity, director ejecutivo de Oracle Education Foundation y Oracle Corporate Citizenship. “Deseamos hacer nuestra parte para garantizar que el planeta no solamente sobreviva, sino que prospere”.

Después, la pandemia del coronavirus se extendió por todo el planeta.

Relacionando los puntos ecológicos, el Dr. Sala menciona al comercio internacional de vida salvaje y señala cómo no únicamente el COVID-19, sino también el SARS, el virus del Ébola y el VIH han sido vinculados por los científicos al tráfico ilegal de animales salvajes y la destrucción de los hábitats naturales. Las escamas de pangolín, por ejemplo, se usan en la medicina tradicional. Dado que el pangolín es susceptible a los coronavirus, los científicos estudian su rol en la expansión del COVID-19. Altera una parte del mundo, hace notar, y sus nefastas consecuencias serán mundiales.

“El COVID-19 es la llamada de atención más alta que hemos tenido en los últimos tiempos sobre cómo no solamente nos encontramos interconectados con todas las otras criaturas de nuestro planeta, sino que también somos todos interdependientes”, afirma.

Nuevamente, el Dr. Sala recurre a la economía para defender su caso, notando que el Fondo Monetario Internacional estima el impacto económico del COVID-19 en USD 9 billones durante los próximos dos años. En comparación, afirma, el valor del comercio ilegal de la vida salvaje es de USD 29 000 millones al año.

El Dr. Sala observa que la pesca comercial continúa consumiendo las áreas salvajes (por ejemplo, las aguas de las islas Galápagos) y que los taladores continúan encendiendo fuego para abrir claros en la selva amazónica. Un aspecto positivo: la Comisión Europea ha propuesto proteger el 30 % de las tierras y mares europeos de aquí a 2030 y se propone ser neutro en cuanto a las emisiones de carbono a más tardar en 2050.

Mejores maneras de valorar la naturaleza
En el prólogo de The Nature of Nature, el príncipe Carlos afirma que la humildad es la clave para cambiar de rumbo. La gente, piensa él, debe “restablecer un sentido de lo sagrado” y dejar de ver a la Tierra de modo puramente utilitario.

El Dr. Sala lo expresa de este modo: considerar el planeta un activo económico es “como valorar un chip informático por la silicona, el cobre o cualquier material del que esté hecho, ignorando los beneficios más importantes que nos reporta”.

El Dr. Sala cuenta su experiencia al acompañar jefes de estado a áreas salvajes marinas de sus propios países, que muchos no habían visto antes. “Se convierten en niños pequeños y se enamoran de estos lugares”, afirma. “Puedes ver en sus ojos aquella sensación de asombro y maravilla que los niños pequeños experimentan cuando se encuentran en medio a la naturaleza”.

Es importante, señala el Dr. Sala, hacer que los responsables de tomar decisiones entiendan los desafíos de un modo emocional, que entiendan “desde una perspectiva espiritual, que estos lugares son únicos, irremplazables, que son tesoros y deben protegerse, y que ellos pueden hacer algo al respecto”. Después de ir a una expedición marina con el presidente de Gabón y permitirle manejar un robot subacuático, dicho líder creó “la mejor red de áreas protegidas marinas de toda África”, señala.

El Dr. Sala exhorta a las personas a recordar una premisa general: “No podemos recrear lo que la naturaleza nos da gratuitamente. La vida en la tierra es un milagro. Es algo extraordinario”.

*Mark Jackley es brand copywriter en Oracle

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