lunes jul 19, 2010

La eAdministración convive con el "Vuelva Vd. mañana"

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Ya se que se puede mirar la botella como medio llena y como medio vacía, pero he sufrido últimamente unas experiencias que quiero compartir para reflexionar sobre la imperiosa necesidad de sacar provecho a las TIC racionalizando procesos, en vez de automatizando procesos arcaicos, lo que se decía antes de automatizar el caos.

El tema es que necesitamos la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE). El primer escollo es que, aun siendo la sanidad pública un derecho universal según la constitución y estando financiada por impuestos, dicha tarjeta no depende de Sanidad sino de la Seguridad Social o de Muface, si eres funcionario. Es decir, de dos entidades laborales.

Pero bueno, te vas a internet y te las prometes muy felices en la Sede Electrónica de la Seguridad Social. Es más, te dejan hacerlo sin DNIe u otra firma electrónica. Rellenas el formulario, das un correo electrónico y parece que listo. Pero no, en mi caso el domicilio que tienen es antiguo y hay que hacerlo en persona en un Centro de Atención e Información de la Seguridad Social (CAISS).

Bueno te vas a uno de ellos, en mi caso en Pozuelo de Alarcón. Pregunto porque hay dos puertas una que pone CAISS y otra que pone Seguridad Social. Me indican el CAISS y la cola automatizada letra C. Tras unos 35 minutos de espera, me atiende una amable funcionaria que me dice que si he cambiado de domicilio tengo que ir al otro departamento, aunque me dice que cuando lo tenga no espere de nuevo cola y vaya a verla directamente (no se si forma parte del proceso o es una cortesía de la funcionaria que le debía de dar vergüenza el proceso).

Cambio de puerta, espero otra cola y cuando me atienden, cogen mi DNIe, escriben la nueva dirección en el ordenador y me dan un papel para volver al CAISS. De vuelta allí, rellenan los datos del papel que me acababan de dar y me avisan de que me mandan la tarjeta a casa, cosa que ocurrió a los dos días. 

Me pregunto si no se podría hacer fácilmente el proceso por sede electrónica con firma electrónica, ya que la única validación de los nuevos datos era el DNIe. Pero, en todo caso, la doble intervención de dos funcionarios y los veinte minutos extra míos para anotar dos veces la nueva dirección parece evitable con una sencilla simplificación del proceso en un solo acto. Por cierto, la tarjeta tiene dos años de validez

Ahora bien si eres funcionario público no te dan tarjeta sino un documento sustitutorio (de cuya operatividad en la UE dudo bastante) si es para menos de 90 días. Si tu hijo se va a Erasmus y va a estar más tiempo te la pueden dar por 350 días siempre que se lo justifiques en español, porque el documento de la Universidad de destino, al no ir en español, no sirve. Por supuesto, aquí la sede electrónica no permite ni intentarlo.

Por eso, algo hemos avanzado con la Ley 11/270 de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, pero aún queda camino por resolver. Y sobre la universalización de la sanidad, hay unas dependencias espúreas de la Seguridad Social y Muface que no parecen normales. Pero como todas las conquistas han dejado víctimas por el camino, voy a hacer la lectura de que he recibido una pequeña herida, aunque la batalla hacia la administración y salud electrónica se sigue ganando.




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Mi punto de vista desde mi posición en Oracle.

Los puntos de vista de este blog son míos y no necesariamente reflejan los de Oracle.

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