Detalles Jornadas Reflexión Presente y Futuro del SNS (2/3)

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En la anterior entrada hacía la presentación de esta jornada y un resumen ejecutivo. Como ya era suficientemente largo prometía la continuación en posteriores entradas. Esta es la continuación que cubre las primeras sesiones y dejo para otra posterior el resto de la agenda.

En la mesa de inauguración Ignacio Para, el Presidente de la Fundación Bamberg comentó el proyecto de elaborar una propuesta sobre un Nuevo Modelo de Gestión de la Salud que cuarenta expertos han empezado a trabajar con el fin de presentarlo en abril de 2011 coincidiendo con el vigesimoquinto aniversario de la Ley de Sanidad. 

Ignacio Para justificó este informe en la necesidad de priorizar lo importante sobre lo accesorio, poner el foco en los ciudadanos y no en sus votos, en los resultados y no en la actividad. Opina que sin calidad no hay sostenibilidad y viceversa y señaló que la industria farmacéutica es parte de la solución y no el problema.

Ana Aranda, vicepresidenta del CSIC destacó la importancia de la investigación básica con impacto en la prevención, pronóstico, diagnóstico y tratamiento y deseó que se potencie la colaboración con los grupos clínicos para acelerar la llegada de los resultados al paciente.

Eric Patrouillard, Director General de Lilly destacó que su compañía dedica 50 millones de € al año en I+D, exporta a 120 países por importe de 2.300 millones de € (cinco veces más que la venta nacional) y que su centro de investigación química es el mayor del país. Fue muy crítico con las medidas de revisión de precios de patentes en vigor anunciada por el Presidente del Gobierno que refuerza medidas restrictivas anteriores y que calificó de un estrangulamiento del sector ya que entrará en pérdidas por decreto. Este marco de inestabilidad no genera confianza y recalcó que no es el adecuado para la inversión.

Considera un error no contar con un sector que puede ayudar a salir de la crisis, formando parte de la solución, como generador de empleo cualificado, exportación e I+D.

Pablo Rivero, Director del Plan de Calidad del Ministerio de Sanidad y Política Social señaló que partimos de un SNS que merece nuestro reconocimiento tanto por su relativamente moderado gasto como por su modelo, pero que se ha de huir de la autocomplacencia y estar en permanente disposición de optimizarlo en un contexto de importantes desafíos que van desde el escenario económico al envejecimiento de la población y sus nuevas demandas.

Cree que debemos aprender a ser más competitivos en base a exportar el conocimiento que ha generado un SNS distribuido. El desarrollo del Pacto por la Sanidad y consensos como el acuerdo de CISNS del 18 de marzo o los trabajos de la Subcomisión de Sanidad del Parlamento son instrumentos útiles para mejorar. Señaló acciones importantes el Plan de Calidad del 2006, como las nueve estrategias en salud en marcha. La apuesta por las TIC permite desarrollar la reforma de la Primaria y la gestión basada en el conocimiento gracias a los 110 indicadores clave.

Cuando China y EEUU están lanzando macroplanes de apoyo a la introducción de las TIC en sanidad, en España ya estamos con un 98% de cobertura de la Primaria y 150 millones de recetas al año. En suma, aun siendo tiempos de austeridad, son tiempos de forjar un modelo competitivo de gestión de la salud para apoyar el crecimiento.

Luego se pasó a una sesión de ex-ministros. Ana Pastor, en representación del PP presentó su propuesta política.  Señaló el fin del modelo económico con la crisis financiera de estos años y comentó que aunque hay un nuevo modelo de financiación lo que no hay es más dinero. Se mostró contraria a reducir los salarios de los profesionales sanitarios, criticó que se hable sólo del gasto sanitario y no de la generación de riqueza y contrapuso la necesidad de mejor planificación, coordinación con la asistencia socio-sanitaria y unas políticas de recursos humanos que realmente primen el talento.

Los objetivos personales y de las organizaciones han de medirse en base a resultados, evaluando la productividad en términos de calidad. Cree necesario poner en valor el conocimiento generado en España para reducir la dependencia tecnológica del exterior. Buenos sistemas TIC han de estar al servicio de la gestión de los clínicos para mejorar la participación y el servicio. Y no considera admisibles las diferencias de tasas de mortalidad para las patologías más prevalentes entre diferentes servicios y que Primaria ha de ser el motor de la prevención.

Para solucionar todo ello detalló una amplia lista de medidas. Destaco entre ellas la creación de un Registro Estatal de Profesionales Sanitarios, promover la movilidad y la adaptación de competencias de los profesionales, potenciar la formación y la consideración a los profesionales de Primaria, crear un Centro Documental de Información y Efectividad Clínica, desarrollar sistemas expertos de apoyo a las decisiones clínicas, establecer, evaluar y difundir objetivos de resultados clínicos a nivel estatal para las grandes áreas de patologías, promover la I+D+i en el sector sanitario con varias actuaciones, entre ellas un Programa Nacional de Investigación en Resultados de Salud, la creación de un superministerio de Bienestar Social que abarque Sanidad, Dependencia y Pensiones, mejorar la eficiencia con modelos de referencia por patología, previsión anual del gasto en medicamentos, promover la competencia de genéricos, aprovechar más la potencialidad de las oficinas de farmacia y hacer un cambio de su modelo retributivo, regular la prescripción de fármacos en el área socio-sanitaria, regulación de la informatización de la prescripción y dispensación electrónica de medicamentos con deseo de tener un sistema único a nivel estatal,...

Concluyó con la necesidad de reducir las desigualdades sanitarias con objetivos medibles, mejorar la coordinación con el sector socio-sanitario (por ejemplo dándole acceso a la historia clínica), promover una Alianza para la Prevención de las Situaciones de Dependencia (que no detalló) y se declaró firme defensora del Pacto Sanitario.

Bernat Soria, acudió como investigador responsable de CABIMER (Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa) y no como ex-ministro en representación del PSOE, por lo que su exposición no fue una respuesta a la intervención de Ana Pastor.

Bernat Soria comenzó repasando cómo en la transición española todas las ideologías estaban de acuerdo en la necesidad de un cambio de modelo de desarrollo hacia el desarrollo de productos y servicios de calidad. En 1986 la Ley de Sanidad consagra la evolución de un modelo de Seguridad Social a un modelo de Servicio Nacional de Salud y ha salido bien.

Pero en investigación y educación las cosas no han salido bien. La investigación ha subido al 1,3% del PIB desde un 0,2% en 1970 pero es un crecimiento lento que no nos acerca al 2-3% de nuestro entorno. Lo curioso es que a nivel de producción científica estamos los novenos en el ranking mundial, pero si nos vamos a indicadores de calidad como el número de citas de autores españoles el puesto cae al cuadragésimo o en cuanto a patentes triádicas (las consideradas de mayor valor comercial y que son las concedidas con efectos conjuntos en las oficinas europeas, estadounidenses y japonesas) necesitaríamos de 150 a 400 años para ponernos a la altura de Francia si ellos se estancaran....

Con una tasa de fracaso escolar doble de la europea, ninguna universidad en el ranking de las 150 mejores, el bajo nivel de inglés, la endogamia universitaria y la inversión en donde hay buenos investigadores descuidando la inversión en áreas estratégicas aunque no se parta de salida con muchos investigadores, el panorama es peligroso. Recalcó la necesidad de subirse al tren de las patentes triádicas.

Comentó que la relación biunívoca entre la I+D biomédica y el bienestar social no se apoya en datos, ya que EEUU es el mayor investigador en este área y, sin embargo, nuestros indicadores de salud son bastante mejores. La clave está en nuestro SNS que es bastante eficiente, lo que le lleva a afirmar que hay que tener infraestructuras capaces de trasferir la investigación al ciudadano. Destacó que nuestro SNS con un gasto de 82 mil millones de € en 2006 retornó unos 32 mil millones, lo que representa un 40% de retorno de la inversión en empleo y en otros sectores como la biotecnología, la industria farmacéutica, el turismo, etc.

Propugnó facilitar la investigación con una ética laica para todos, disminuyendo las barreras legales, religiosas, éticas y culturales, con mejor financiación y con menos burocracia. Puso el ejemplo de la investigación en células madre y enfermedades raras cuyo número de proyectos ha pasado de casi ninguno a más de 100 desde el 2004 a la actualidad.

Comentó el dramático cambio de escenario de la industria farmacéutica que ha sufrido un aumento de cuatro veces los costes de desarrollo de una molécula en los últimos diez años que amenaza el balance coste/beneficio y que ha impulsado nuevos modelos de negocio desde una filosofía vertical (todo en casa) hasta un modelo de colaboración en el que se externaliza a empresas, investigadores en la red, startups, etc desde el desarrollo hasta el marketing.

Acabó resumiendo las tendencias en la creación de Centros de Excelencia, la colaboración y las adquisiciones de empresas, la búsqueda del negocio en muchos pocos en vez de pocos muchos, la medicina personalizada y su reto para los SNS si lo saben gestionar como un ahorro en vez de un coste y una investigación canalizada a las necesidades del mercado como intérprete de las demandas sociales.

Llegó luego el turno de dos profesores en nombre de dos fundaciones de desarrollo de pensamiento en la órbita del PSOE y del PP.

Carlos Mulas, Director de la Fundación Ideas, señaló como razones para un sistema de provisión de salud público y universal la redistribución, los fallos del mercado y los riesgos sociales. Académicamente señaló tres tipos de sistemas de salud: privado (EEUU), SNS (España) y Seguridad Social (Alemania), aunque todos los sistemas tienen parte de todos los modelos.

Presentó datos de cómo el gasto social en los países del primer mundo se mantiene estable con respecto al PIB en las últimas décadas, pero en la parte de sanidad todos crecen al unísono, independientemente de su modelo. Analizó los datos del SNS español y destacó importante variabilidad en la inversión por habitante en las comunidades (de 1.140€ a 1.675€ por año) y en la cobertura con seguros privados, con pequeños porcentajes  en muchas autonomías pero que son superiores al 20% en las de mayor renta, destacando los riesgos de estas desigualdades territoriales.

Como tendencias de reformas a largo plazo vaticina que se centrarán en la sostenibilidad, la mejora de la eficiencia y la de la equidad, todo ello en un contexto de calidad. Cree que el estado del bienestar tenderá a centrarse en cubrir riesgos, con un estado dinamizador, más preocupado de la prevención, con corrección de indicadores perversos (copago, genéricos, etc), con eficacia organizativa en modelos PPP (colaboración público-privada) y con mejor gestión de la movilidad.

Concluyó señalando una tendencia a convergencia de modelos híbridos, colaboraciones público-privadas, fortalecimiento del sector y creación de empleo y unas diferencias ideológicas que se detectarán en la equidad, la progresividad y la movilidad.

Mauricio Rojas, ex-diputado sueco y catedrático de la Universidad de Lund, invitado por la Fundación Faes, explicó las experiencias aprendidas del modelo sueco, algunas de las cuales podrían ser de interés para España. En los años 90, Suecia sufrió una gran crisis con un gasto público que alcanzó el 73% del PIB que hacía insostenible la situación. Hubo que hacer grandes sacrificios y un importante cambio de modelo dotando de libertad a la educación y a la sanidad para superar la crisis.

Los principios que movieron la modernización del estado de bienestar sueco fueron el pasar de la gestión pública a la responsabilidad pública, del monopolio público a la competencia y el pluralismo de proveedores y de la asignación administrativa a la libre elección.

Desde principios de 2010 el pluralismo y la libertad de elección en sanidad implica en primaria la libertad de establecimiento de empresas y la libre elección del ciudadano y en hospitales el desarrollo de licitaciones y la libre elección.

Los cambios han mantenido un alto nivel de responsabilidad púbica (82% del gasto) y hay un copago igualitario y solidario para la primera atención de un proceso con 15€ en primaria, de 25 a 40€ en especializada con un máximo anual de 150€. Hay un mercado único de profesionales trabajen para centros públicos o privados, con sindicatos comunes y Suecia sigue a la cabeza en los estándares mundiales de calidad.

Por contra, los cambios han implicado la libertad de elección y mayor accesibilidad a los pacientes, la creación de sistemas de información transparentes de resultados y de calidad de profesionales y centros, la consolidación y creación de gran cantidad de proveedores, alguno de los cuales con nivel internacional como es el grupo Capio que opera en España.













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